Trump defiende el carbón y la nuclear y rechaza nuevos proyectos eólicos
Publicado el 26/08/2025 a las 23:04
Publicado el 26/08/2025 a las 23:04
- Trump rechaza energía eólica
- Impulso a carbón y nuclear
- Cambios en regulaciones ambientales
Según informa la agencia EFE, El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a defender este martes el uso del carbón y la energía nuclear como principales fuentes para el futuro energético del país.
En una reunión de su gabinete, aseguró que no permitirá “la construcción de ningún molino de viento”, reforzando su postura contraria a la energía eólica.
El mandatario sostuvo que tanto el carbón como la nuclear atraviesan un momento de expansión y que representan opciones más seguras y económicas.
Además, justificó la necesidad de duplicar o incluso triplicar la capacidad de generación para abastecer los centros de datos que construirán las grandes compañías tecnológicas.
Trump impulsa el carbón y la nuclear
🇺🇸| Trump: No aprobaremos proyectos eólicos o solares que destruyan las explotaciones agrícolas. ¡Los días de la estupidez han terminado en Estados Unidos! pic.twitter.com/KDzub0Xu2N
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) August 20, 2025
“El carbón está en auge. La energía nuclear está en auge. La energía nuclear está muy extendida ahora. Es segura, económica y excelente”, afirmó durante la reunión de gabinete en la Casa Blanca.
El magnate inmobiliario, tras regresar al poder, ha firmado órdenes ejecutivas orientadas a reactivar el sector nuclear en Estados Unidos.
Entre las medidas anunciadas se incluye la inversión en nuevos reactores compactos, el aumento en la producción de combustible y la intención de ampliar las exportaciones.
Con estas decisiones, Trump busca situar al país como un líder mundial en la producción de energía nuclear y reducir la dependencia de fuentes externas.
Rechazo frontal a la energía eólica

El presidente reiteró que no permitirá nuevos desarrollos de parques eólicos en suelo estadounidense.
“No vamos a permitir la construcción de ningún molino de viento. Es decir, a menos que exista una situación legal en la que alguien haya decidido hace mucho tiempo, no vamos a permitir molinos de viento”, insistió.
Trump ha calificado en varias ocasiones la energía eólica como un sistema que “no funciona”, encarece la electricidad y daña el paisaje rural.
De hecho, el pasado viernes, su administración suspendió la construcción de un gran parque eólico frente a Rhode Island, que ya estaba avanzado en un 70 %.
Argumentos económicos y de seguridad nacional

La Casa Blanca explicó que la decisión de paralizar el proyecto en Rhode Island responde a una revisión por motivos de seguridad nacional.
Trump, sin embargo, ha criticado de forma reiterada el origen de los equipos utilizados, señalando a China como principal proveedor de componentes.
“Ocupan miles de acres de nuestras tierras de cultivo, y ves estos grandes y feos campos de plástico negro que vienen de China”, expresó el mandatario.
Con estas declaraciones, refuerza su narrativa de rechazo a la tecnología importada y apuesta por fuentes de producción consideradas “más limpias y nacionales”.
Críticas a la energía solar
Durante la reunión, Trump mencionó que le “gusta la energía solar en algunos aspectos”.
No obstante, aseguró que no resulta útil para surtir de energía a grandes plantas industriales o tecnológicas.
Argumentó que es una fuente inestable y que requiere enormes extensiones de terreno que afectan los paisajes agrícolas en todo el país.
Con ello, la administración muestra una preferencia marcada por fuentes tradicionales y nucleares frente a las renovables.
Trump energía eólica frente a regulaciones ambientales
El retorno de Trump al poder también se ha reflejado en cambios en la política medioambiental.
La Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés) ha reducido normativas sobre emisiones y otorgado exenciones a grandes plantas contaminantes.
Además, la administración planea suavizar los estándares de eficiencia para vehículos y cuestionar la consideración de los gases de efecto invernadero como nocivos para la salud.
Estas medidas marcan un giro respecto a las políticas ambientales de gobiernos anteriores, con un énfasis en priorizar la producción energética interna por encima de compromisos climáticos.
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