Qué es la «Teoría del loco» que Trump está usando para cambiar el mundo
Publicado el 10/07/2025 a las 03:03
Publicado el 10/07/2025 a las 03:03
- Trump y su impredecibilidad
- Teoría del loco aplicada
- Aliados presionados por miedo
Segun BBCNEWS, Donald Trump ha hecho de la impredecibilidad su sello político más característico.
En sus palabras ambiguas —como cuando dijo «Tal vez lo haga. Tal vez no» al hablar de un posible ataque contra Irán— reside una estrategia deliberada: mantener al mundo adivinando.
Esta forma de actuar no es casualidad sino una doctrina bien estudiada: la llamada «Teoría del loco».
El principio es sencillo pero inquietante.
La impredecibilidad como arma política

Consiste en convencer a los adversarios de que uno está dispuesto a hacer cualquier cosa, por irracional que parezca, para obligarlos a ceder.
Al principio de su mandato, Trump dio señales de moderación.
Dejó que se pensara que frenaría acciones militares para reabrir negociaciones con Irán.
Sin embargo, terminó ordenando bombardeos de todas formas.
Teoría del loco en la historia

El patrón se consolidó: lo único predecible de Trump era su impredecibilidad.
Esta táctica transformó la política exterior estadounidense en un reflejo directo de la personalidad del presidente.
El profesor Peter Trubowitz de la London School of Economics observa que, al centralizar las decisiones, Trump volvió la política exterior dependiente de sus estados de ánimo.
La impredecibilidad se convirtió en doctrina.
Teoría del loco: resultados y riesgos

Y su efecto ha sido tangible: ha reposicionado a los aliados de EE.UU. y provocado tensiones inéditas con enemigos.
El concepto tiene un precedente histórico célebre.
Richard Nixon usó la «Teoría del loco» durante la guerra de Vietnam, instruyendo a sus asesores para que insinuaran a los norvietnamitas que era capaz de cualquier cosa.
El objetivo era intimidarlos para que aceptaran un acuerdo.
Aliados tensos ante la impredecibilidad

Para Trump, la estrategia tenía lógica comercial: crear incertidumbre como herramienta de negociación.
En el tablero internacional, su estilo generó reacciones diversas.
Empezó su segundo mandato con gestos amigables hacia Vladimir Putin mientras insultaba a aliados como Canadá.
Incluso sugirió la anexión militar de Groenlandia y la recuperación del Canal de Panamá.
La Teoría del loco en la OTAN

Sus palabras y gestos levantaron alarmas sobre el compromiso de EE.UU. con la OTAN.
El artículo 5 de la Alianza, que garantiza defensa mutua, quedó en entredicho.
El exsecretario de Defensa británico, Ben Wallace, llegó a decir que estaba «en cuidados intensivos».
Dominic Grieve, Fiscal General conservador en Reino Unido, sostuvo que la alianza transatlántica estaba «terminada».
Divididos por la Doctrina de impredecibilidad

Al interior de la Casa Blanca, filtraciones mostraron desprecio por los aliados europeos.
El secretario de Defensa Pete Hegseth escribió en un mensaje: «Comparto completamente su asco de los europeos gorrones».
En Munich, el vicepresidente JD Vance afirmó que EE.UU. ya no sería garante de la seguridad europea.
Estas posturas parecían destruir ochenta años de solidaridad transatlántica.
Trump, Irán y los límites estratégicos
El profesor Trubowitz señaló que Trump instaló dudas serias sobre la fiabilidad de los compromisos internacionales de EE.UU.
En otras palabras, nada estaba garantizado.
Ese vacío le daba poder de negociación.
La lógica era simple: si no hay certezas, se puede extraer más en la negociación.
Impredecibilidad como debilidad negociadora
La táctica dio resultados concretos.
El primer ministro británico Keir Starmer anunció un aumento del gasto en defensa del 2,3% al 2,5% del PIB.
Pero en la última cumbre de la OTAN, la cifra se elevó aún más, a 5%, con casi todos los aliados siguiendo el ejemplo.
Sin embargo, hay un problema inherente a esta estrategia.
Aliados y enemigos ante la Teoría del loco
La «Teoría del loco» requiere credibilidad.
Si los rivales empiezan a ver la impredecibilidad como un rasgo estable, deja de ser intimidante.
Julie Norman, de la University College London, señala que es difícil prever qué ocurrirá día a día, pero esa es justamente la intención de Trump.
El problema surge cuando los adversarios aprenden el patrón.
Trump y la amenaza nuclear iraní
Vladimir Putin parece inmune tanto a los encantos como a las amenazas de Trump.
Tras una llamada telefónica, Trump dijo sentirse «desilusionado» porque Putin no estaba listo para finalizar la guerra en Ucrania.
En Irán, su estrategia podría tener el efecto contrario al deseado.
El exsecretario británico de Exteriores William Hague advirtió que sus ataques podrían empujar a Irán a desarrollar armas nucleares.
Teoría del loco y futuro incierto
El profesor Michael Desch de la Universidad de Notre Dame comparte esa preocupación.
Según él, los iraníes podrían concluir que necesitan el máximo disuasivo, aprendiendo de los casos de Saddam Hussein y Muammar Gaddafi.
En lugar de rendirse, Irán podría consolidar su régimen.
Y aunque Trump prometió acabar con las «guerras eternas», su decisión de atacar instalaciones nucleares iraníes fue de las más impredecibles de su mandato.
La impredecibilidad y la seguridad global
A largo plazo, la pregunta es si esta doctrina puede sostener alianzas.
Aliados como Alemania ya hablan de independencia operativa frente a EE.UU.
El profesor Trubowitz subraya que las prioridades estratégicas de EE.UU. han cambiado.
Para la coalición MAGA, China es el problema principal, no Rusia.
Teoría del loco: redefiniendo la OTAN
Eso obliga a Europa a redefinir su arquitectura de seguridad.
Aunque la impredecibilidad de Trump ha sacudido el orden mundial, también ha expuesto límites.
Su doctrina mezcla cálculo consciente y rasgos personales inmutables.
Y aunque ha tenido efecto, especialmente entre aliados que cedieron a la presión, también ha sembrado dudas sobre la fiabilidad de EE.UU. como socio estratégico.
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