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La tecnología geoespacial es una herramienta fundamental para mitigar el cambio climático

La tecnología geoespacial puede ser el equipo que necesitamos para enfrentar el cambio climático y mejorar esta situación.
2023-10-20T20:12:16+00:00
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Tecnología geoespacial/ FOTO: Shutterstock
El clima en la Tierra ha fluctuado de forma constante desde el principio de los tiempos. Normalmente, estas fluctuaciones se producían a lo largo de largos periodos de tiempo; sin embargo, en las últimas décadas estamos asistiendo a un cambio climático mucho más rápido y extremo, producido, en parte, por la influencia del ser humano.

Por eso, la lucha contra el cambio climático se antoja vital, puesto que los fenómenos meteorológicos extremos y los desequilibrios ecológicos afectan a las personas y al medioambiente. En esta batalla, la tecnología geoespacial se ha revelado como un arma potente, que ofrece una información útil para entender de forma exhaustiva cómo cambia nuestro entorno y cómo podemos hacer frente al cambio climático.

Consecuencias del cambio climático para la humanidad

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Tecnología geoespacial/ FOTO: Shutterstock

El principal impacto negativo del cambio climático sobre el ser humano radica en la disponibilidad de alimentos. El aumento de la temperatura, el descenso en las precipitaciones y la correspondiente escasez de agua y otros fenómenos meteorológicos adversos afectan de forma significativa a la producción de cultivos en todo el mundo. Al mismo tiempo que se estima que la producción mundial de alimentos puede disminuir en torno al 20% en los próximos años, la población mundial no deja de crecer y se espera que para 2050 esté muy cerca de los 10.000 millones de personas.

El efecto del cambio climático no solo afecta de forma directa a los cultivos, también empeora las condiciones del suelo, erosionándolo y dejándolo inservible. Asimismo, el desplazamiento forzado de la fauna puede aumentar el riesgo de diversas plagas en los campos. Ambos problemas, por separado o combinados, se traducen en una cosecha inferior en volumen y un aumento de los precios, lo cual compromete la seguridad alimentaria mundial, especialmente en los países con menos recursos económicos. A su vez, esto puede provocar oleadas de inmigrantes hacia países desarrollados o con mejores condiciones agrícolas.

Afortunadamente, todavía estamos a tiempo de reaccionar y evitar todos estos problemas gracias a la tecnología, que avanza de forma continua.

Datos geoespaciales para mitigar el cambio climático

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Tecnología geoespacial/ FOTO: Shutterstock

El monitoreo de cultivos agrícolas es otra herramienta más de los agricultores desde hace años; sin embargo, todavía son muchos los que no usan este tipo de información en su explotación agrícola. En algunos casos se trata de desconocimiento o escepticismo, en otros, por falta de recursos económicos o infraestructura.

La realidad es que cualquier sistema de monitoreo de cultivos supone una ayuda enorme en lo que respecta a la gestión del campo. No solo permite observar el campo a distancia, también incluyen otras tecnologías que pueden mostrar el estado real del campo, incluso si se trata de características que no se pueden ver a simple vista. Además, este tipo de sistemas de monitoreo de campos agrícolas permiten medir los cambios a lo largo del tiempo, comparando los datos reales con los datos de referencia, para poder orientar la toma de decisiones hacia la resolución de los problemas más acuciantes y la adopción de prácticas sostenibles.

En lo que respecta al cambio climático, técnicas como la altimetría por radar, los satélites ópticos de observación de la Tierra o el LiDAR proporcionan datos sobre los cambios en el uso del suelo, el nivel de hielo en los polos, los niveles de agua en las masas terrestres, etc. El valor de sus datos depende, en gran medida, de la precisión de las etiquetas y la georreferenciación. De ahí la importancia de los geodatos para comprender y combatir los efectos del cambio climático.

Caso 1 – El cambio climático y la agricultura

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Tecnología geoespacial/ FOTO: Shutterstock

Como se mencionaba anteriormente, la inestabilidad climática es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el sector agrícola. Cada cultivo tiene sus propias condiciones óptimas (temperatura, nivel de humedad, nutrientes o cantidad de luz solar, entre otros), vitales para su crecimiento y reproducción. Cualquier alteración en estos parámetros provoca una disminución del rendimiento, lo que lleva a una calidad y cantidad inferior de alimento.

A su vez, las emisiones de CO2 provocan un clima más cálido y húmedo que afecta al contenido proteico de ciertas plantas. Aunque resulte extraño, la agricultura tradicional es una de las principales actividades causantes de emisiones de gases de efecto invernadero, de ahí que se remarque tanto la importancia de adoptar prácticas sostenibles, como la agricultura de precisión. La aplicación precisa de insumos, como los fertilizantes, permite que los cultivos se desarrollen y alcancen el máximo rendimiento posible sin perjudicar al medioambiente como antaño. El uso indiscriminado e intensivo de fertilizantes químicos, tal y como se hacía en el pasado, provocan la degradación del suelo, la contaminación del agua y la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Además de la optimización de los recursos, el software de agricultura de precisión cuenta con otras funciones muy útiles, como la monitorización de la humedad del suelo, índices de vegetación o mapas de vegetación.

Caso 2 – El cambio climático y los pueblos indígenas

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Tecnología geoespacial/ FOTO: Shutterstock

Los problemas que el cambio climático provoca afectan en mayor medida a aquellos con menos recursos. Es el caso de países o tribus cuya subsistencia se basa en la agricultura de subsistencia o el pastoreo de animales. El deterioro y la escasez de ciertos recursos naturales pone a algunas comunidades indígenas en una delicada situación que les obliga a desplazarse para seguir teniendo acceso a recursos básicos, aunque esto no siempre es posible debido al entorno o a la existencia de otras comunidades que quizá no estén tan predispuestas a compartir sus recursos.

En estos casos, el uso de datos geoespaciales tiene como objetivo cartografiar un área y sus recursos, de modo que se puede analizar cuál sería un reparto justo de cada elemento y aclarar cualquier disputa que pudiese surgir al respecto. Habitualmente, la información geoespacial se combina con los propios datos sobre el terreno de las comunidades involucradas. Los mapas resultantes pueden usarse para comprobar que se está cumpliendo con el acuerdo o como punto de partida para futuros cambios.

A menudo, se tiende a pensar en el cambio climático como algo abstracto o que no nos afecta de forma directa. La realidad es que nadie está a salvo de él, independientemente de si se vive en un país desarrollado o en uno en vías de desarrollo. El uso de tecnología geoespacial va encaminado a intentar corregir este problema y hacer del mundo un lugar mejor, porque no hay un planeta B.

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