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Mitos y Leyendas: El picaflor y el tatatao

Una ave conocida como tatatao y el picaflor no eran aves, sino humanos que posteriormente tomaron eso forma debido a un suceso.
2024-02-08T15:49:47+00:00
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Picaflor y tatatao, Shutterstock
  • Genny de Bernardo te comparte la leyenda del picaflor y el tatatao.
  • Aquí tienes a dos personas completamente opuestas.
  • Las apariencias engañan a los que solo ven con los ojos.

Hace mucho tiempo, el picaflor y el tatatao eran personas y no pájaros como lo son ahora. Ambos eran hombres aguarunas, uno llamado Jempué y el otro Yákako.

Un día, Jempué y Yákako se dirigieron al monte para trabajar. Tenían la tarea de preparar nuevas chacras, lo que implicaba cortar árboles primero. Durante muchos días, trabajaron juntos.

Salían de sus casas antes del amanecer y regresaban casi al anochecer. Yákako siempre volvía más exhausto que Jempué, aunque en realidad Yákako apenas trabajaba; simplemente hacía ruido.

Cuando estaba en el monte, gritaba, reía, lanzaba piedras pesadas al suelo, golpeaba los árboles con un palo, jugueteando todo el tiempo.

El hiperactivo

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A pesar de que no estaban cerca, el ruido que hacía llegaba a oídos de la gente del pueblo, quienes asumían que Yákako estaba trabajando arduamente.

Por otro lado, Jempué no hacía ruido; no gritaba ni reía constantemente. Silenciosamente, iba cortando árbol tras árbol, luego sembraba plátanos, yucas, papayas.

Cuando regresaban a casa, Yákako se tumbaba en su hamaca, alegando estar exhausto, y se quedaba dormido rápidamente. Jempué, en cambio, aún tenía energía para trabajar un poco más en casa.

Arreglaba sus flechas, afilaba su machete, ayudaba a su esposa y jugaba con sus hijos. La gente concluyó que no trabajaba mucho y que por eso le sobraban fuerzas.

El pueblo organiza una fiesta

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Shutterstock

A pesar de su falta de trabajo real, Yákako era muy estimado por todos y lo trataban bien. En cambio, a Jempué nadie lo estimaba, pensando que era flojo.

Sin embargo, un día la gente decidió visitar las chacras y se llevaron una gran sorpresa. La chacra de Jempué era extensa y llena de plantas útiles, limpia y bien cuidada.

Por otro lado, la de Yákako apenas tenía plantas; unas pocas yucas y un plátano solitario cerca de la orilla, rodeado de maleza. La mayor parte de su terreno estaba lleno de árboles salvajes.

Entonces, la gente organizó una fiesta en honor a Jempué. Su familia estaba muy orgullosa de él.

Tatatao

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Shutterstock

Su esposa le ofreció masato endulzado con miel de abejas silvestres, y poco después, Jempué comenzó a silbar suavemente y se transformó en un picaflor.

La mujer de Yákako se sintió avergonzada de su esposo y también enfadada por su mentira.

Mientras reflexionaba en un rincón, cuando Yákako le pidió masato, sin darse cuenta, lo sirvió en un vaso que tenía ají. Yákako casi se ahogó con la tos que le provocó.

Cuando trató de hablar, solo pudo emitir ¡Tatatao, tatatao! Y se convirtió en el pájaro que lleva ese nombre, debido a su canto. Mitos y Leyendas se despide de ti por ahora y espera que la leyenda del picaflor y el tatatao haya sido de tu agrado. ¡Hasta la próxima!

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