Inundaciones repentinas se disparan en EEUU: ¿el verano lluvioso es una señal de alarma?
Publicado el 22/07/2025 a las 17:44
Publicado el 22/07/2025 a las 17:44
- Inundaciones repentinas en verano
- Tormentas intensas por todo EE.UU.
- Cambio climático agrava lluvias
El verano de 2025 ha traído consigo lluvias intensas, tormentas letales e inundaciones repentinas de costa a costa en Estados Unidos.
Desde Texas hasta Illinois, cientos de comunidades han enfrentado crecidas súbitas, calles anegadas y víctimas mortales.
En Texas, más de 130 personas murieron cuando una tormenta descargó 30 centímetros de agua en el condado de Kerr. En Carolina del Norte, la tormenta tropical Chantal rompió récords de lluvia y dejó seis muertos a su paso.
Chicago vivió su propia pesadilla con inundaciones que cubrieron las calles en apenas 90 minutos.
Inundaciones letales marcan el verano 2025

En Nuevo México, las lluvias arrasaron terrenos calcinados por incendios, provocando al menos tres fallecimientos.
“En lo que va de 2025, se ha registrado un aumento del 70 % en los informes de inundaciones repentinas respecto al promedio de 10 años”, dijo Jon Porter, meteorólogo jefe de AccuWeather.
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Eso se traduce en más de 4800 reportes en apenas medio año, una cifra que preocupa a expertos y autoridades.
Aunque el verano siempre ha sido propenso a estas inundaciones, la escala actual es sin precedentes.
¿Por qué las tormentas son más peligrosas?
Los científicos explican que hay una combinación peligrosa de calor, humedad y tormentas lentas. El calor diurno intensifica las tormentas eléctricas y un aire más cálido retiene más humedad.
A eso se suma una corriente en chorro desplazada hacia el norte, lo que debilita los vientos en altura. Así, las tormentas quedan estancadas, descargando lluvias torrenciales sobre áreas localizadas.
Eso ocurrió en Chicago y Texas Hill Country, donde las precipitaciones rompieron récords históricos en minutos. También influye el anticiclón de las Bermudas, más fuerte de lo normal, que empuja la humedad tropical al interior del país.
Las tormentas han alcanzado zonas inusuales, como el noreste y el Valle de Tennessee, donde se prevé un aumento del 40 % en lluvias extremas. “Una mayor superficie terrestre se ve afectada por estas precipitaciones extremas”, explicó Brett Anderson, experto en clima de AccuWeather.
Más humedad, más riesgo extremo
Los registros meteorológicos a largo plazo muestran una tendencia clara: las lluvias son más intensas, frecuentes y peligrosas.
“Un aire más cálido retiene más vapor de agua. Más vapor de agua significa un mayor potencial de lluvias intensas”, señaló Anderson.
Elliot DePodwin, también meteorólogo de AccuWeather, coincide: “Las precipitaciones no son necesariamente más frecuentes, pero sí más fuertes”. Esto no significa más días de lluvia, sino que cuando llueve, puede ser una verdadera catástrofe.
Además, el lugar donde cae la lluvia importa tanto como la cantidad. En zonas como Texas y Nuevo México, la sequía ha endurecido el suelo, lo que impide absorber el agua.
Suelos secos y ciudades vulnerables
“El suelo estaba muy duro y seco… Es como si lloviera sobre concreto”, dijo DePodwin. Y si a eso se suma la roca caliza, la escorrentía se vuelve inevitable y violenta.
En lugares afectados por incendios forestales, como Ruidoso, la vegetación perdida deja cicatrices que impiden que el suelo absorba agua.
Incluso lluvias moderadas pueden provocar aludes, deslizamientos e inundaciones súbitas. Las ciudades también sufren: el concreto y el asfalto canalizan el agua hacia drenajes fácilmente desbordables.
“La infraestructura fue diseñada para tormentas de hace 50 o 100 años, no para estas lluvias extremas”, advirtió DePodwin.
Prepararse ante un nuevo clima
De acuerdo con ‘AccuWeather‘, las inundaciones repentinas pueden surgir en cuestión de minutos, afectando incluso lugares que normalmente no se inundan.
Climate Central señala que las precipitaciones por hora han aumentado en el 90 % de las grandes ciudades desde 1970.
En Chicago, la intensidad subió un 8 %, y este verano ha roto récords que llevaban medio siglo intactos. La combinación de atmósfera más húmeda, suelos menos absorbentes y sistemas de drenaje obsoletos crea un cóctel mortal.
La preparación es crucial: conocer las alertas, entender los riesgos locales y tomar en serio cada aguacero puede salvar vidas. “Estas fuertes lluvias no son causadas directamente por el cambio climático… pero sí son amplificadas por él”, concluyó DePodwin.
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